Sobre el autor

Antonio Arenas Alonso

Cursó estudios de Oficialía y Maestría Industrial y en 1970 finalizó sus estudios de Ingeniero Técnico Industrial en el ICAI (Universidad Pontificia Comillas), en 1983 como Ingeniero Industrial, alcanzando el grado de doctor en 1999. Tras iniciarse como docente en las Escuelas de Formación Profesional Padre Piquer, en 1970 inició su actividad en el ICAI, primero como profesor de prácticas y posteriormente docencia en Medidas Mecánicas, Potencia Fluida, Mecánica de Fluidos, Turbomáquinas y Termodinámica. Tras ocupar diversos cargos de gestión en la Universidad Comillas, actualmente está jubilado.

Resumen del artículo

Este estudio/informe analiza la situación actual de la sociedad española en su componente formativo-laboral y plantea reflexiones sobre nuestro sistema educativo encaminadas a poner la capacitación profesional en todos sus niveles, como objetivo de primera línea, junto a los otros objetivos de formar personas cultas y con valores.

Tras un análisis de la población ocupada española a través de la EPA de septiembre de 2019, y de forma específica el sector industria, se pone de relieve el bajo número de profesionales con cualificaciones de nivel intermedio frente al elevado número de ocupados con educación superior, que con elevadas cifras de sobrecualificación (o subempleo) en este último colectivo, nos plantea un escenario de gran desajuste entre las necesidades empresariales de profesionales no universitarios y las bajas cifras de estos que egresan del sistema educativo.

Ante esta situación y estando ya inmersos en la 4ª revolución industrial, se plantea la necesidad de reflexionar sobre nuestro sistema educativo para tomar medidas que den respuesta a las necesidades de profesionales que en todos los niveles se plantean, y ello sobre la base de que el grueso de la población española habrá de desarrollar ocupaciones que demandarán cualificaciones profesionales intermedias pero sin menoscabo de su formación cultural y en valores, para lo cual se reclama integrar la actual Formación Profesional dentro de un camino aplicado que pueda ser recorrido de forma escalonada y razonable desde las cualificaciones profesionales de bajo nivel hasta las de nivel máximo (universitario).

This study/report analyzes the current situation of Spanish society in its educational and occupational dimension and raises thoughts about our educational system, that will set as a main objective setting professional competences at all levels, additional to the objective of educating people with values.

After an analysis of the Spanish employed population using the September 2019 “EPA”, and specifically the industry sector, emphasizing the low number of professionals with intermediate level qualifications compared to the high number of employees with higher education, whose high overqualification in this group (or underemployment), presents a scenario of great mismatch between the business needs of non-university professionals and the low numbers of those who leave the education system.

Given this situation and being already immersed in the 4th industrial revolution, there is a need to think about our educational system to take measures that respond to the needs of professionals at all levels, based on the idea that the bulk of the Spanish population will have to develop occupations that will require intermediate professional qualifications but without prejudice to their cultural and values education, for which is asserted that the current Vocational Training must be integrated within an applied path that can be traveled in a staggered and reasonable way from professional qualifications from low level to maximum level (university).

La formación de profesionales ante la industria 4.0.

1.- Introducción

En los albores de la 4ª revolución industrial, se hace inexcusable girar la vista hacia la formación de los profesionales que la han de vivir y desarrollar, pero no sólo la formación de los profesionales industriales, pues la industria 4.0, base de esta revolución, tiene una enorme componente transversal, por lo que implicará a todas las profesiones y de forma general al sistema educativo y al mismo concepto de trabajo.

En este estudio/informe se analiza la situación actual de la sociedad española en su componente formativo-laboral y se plantean reflexiones sobre nuestro sistema educativo encaminadas a poner la capacitación profesional[1] en todos sus niveles, como objetivo de primera línea, como lo son la formación de personas cultas y con valores.

Tomando como base datos de fuentes oficiales[2] y principalmente la EPA del mes de septiembre (Encuesta de Población Activa, de frecuencia trimestral) observamos que el 25,4% de la población ocupada[3] lo hace en puestos de nivel inferior a su formación alcanzada (sobrecualificación o subempleo), siendo esta cifra del 37,5% en el colectivo ocupado que ha alcanzado formación superior (universidad y FPGS[4]).

Por otro lado, la población ocupada3 está compuesta en el 72,1% por personas con formación superior (45,0%, CINE[5] 5 a 8) y por personas con formación de primera etapa de secundaria, (27,1%, CINE 2, ESO), siendo muy pequeño (10,5%) el colectivo con FPGM, colectivo que junto con el de FPGS conforman la población con cualificaciones profesionales no universitarias, y por tanto deberían ser los colectivos sobre los que descansara el grueso de las ocupaciones.

Cuando se estudia de forma específica el sector industria la sobrecualificación total se reduce ligeramente hasta 24,2%, pero en el colectivo de educación superior sube hasta el 47,8% (10 puntos porcentuales más).

Respecto de la composición de la población ocupada en el sector industria, baja la participación de personas con educación superior (38,2%) y sube la participación del colectivo con primera etapa de secundaria (34,6%), resultando así que la suma de estos dos colectivos supone un porcentaje similar al que se tiene cunado se considera el conjunto de todos los sectores (72,8% frente al 72,1% en el conjunto de todos los sectores). El colectivo con FPGM y FPB, con un 12,2%, sube ligeramente respecto del de todos los sectores.

Estos resultados muestran un divorcio entre la formación alcanzada por la población y la que se demanda desde el mundo del trabajo, pero este divorcio no es casual ni puntual, ya que, como se reflexiona en el documento, es un divorcio que responde al diseño del sistema educativo, al considerar éste que el final de su camino son las cualificaciones universitarias, y las cualificaciones de niveles medio y bajo (Formación Profesional) se alcanzan a través de puertas de salida de dicho sistema, es decir  tras el abandono del camino principal. Esto marca socialmente a la Formación Profesional como subsistema de fracasados, y así lo considera gran parte de la sociedad, dejando este subsistema como opción B.

En la reflexión planteada se reclama que el subsistema Formación Profesional se considere como un camino aplicado, que paralelo al camino principal pueda ser recorrido escalonadamente, con continuidad y de forma razonable hasta los niveles universitarios, y ello sin menoscabo de una formación en cultura y valores similar a la que recibe en el camino principal, pues las ocupaciones de cualificaciones baja y media serán las que razonablemente ocupen a la mayoría de la población, y sólo atendiendo a la formación completa de esa mayoría podremos conseguir una sociedad culta y con valores.

Por otro lado, cada vez son más numerosas las voces que en el proceso educativo a todos los niveles se reclaman métodos pedagógicos de fuerte interacción con los desarrollos prácticos, por lo que promocionar ese camino aplicado como camino principal para el grueso de la población, puede ser un importante elemento motivador para evitar el abandono temprano de la educación.

Para abrir este camino escalonado, continuo hasta los niveles universitarios y razonable, se propone la creación de un espacio de trabajo (formato de mesa, plataforma, observatorio, u otro cualquiera) entre centros universitarios y de formación profesional, en orden a conseguir ese objetivo de formar ciudadanos cultos, con valores y cualificaciones profesionales en todos los niveles[6].

Únicamente corrigiendo los errores que se están produciendo en el sistema educativo actual, podremos afrontar con éxito la nueva revolución industrial, la revolución de la industria 4.0.

 

2.- Formación y cualificación profesional

Siendo el objetivo de este estudio/informe reflexionar sobre nuestro sistema educativo ante la industria 4.0, germen de la 4ª revolución industrial en la que ya estamos inmersos, se ha iniciado con un análisis de la situación actual, la cual es consecuencia directa del sistema educativo que hasta ahora hemos tenido, y que, como se aprecia en el gráfico 1, cuando nos comparamos con otros países de nuestro entorno en el grupo de población 25-64 años encontramos una gran carencia en el colectivo con nivel de formación CINE 3-4, situándonos en 2018 en torno a la mitad (22,9%)  del promedio EU23 (46,2%) y del promedio OCDE (44,0%), proporción que se mantiene al comparar con las cifras de 2008, aunque en España el crecimiento en esta década ha sido de 1,3 puntos porcentuales y ha disminuido 1 punto porcentual en el promedio OCDE y 2,2 puntos porcentuales en el promedio EU23. Nótese que este nivel de formación engloba a Bachillerato y FPGM, colectivos que presentan la mayor demanda entre las ocupaciones actuales, hecho que razonablemente será siempre así.

España, también en 2018, sigue teniendo una población muy alta en el nivel formativo CINE 0-2 (39,9%), cerca del doble del promedio OCDE (21,5%) y superior al doble del promedio EU23 (18,7%), aunque también hay que resaltar el esfuerzo de reducción en estas cifras que se ha producido desde 2008, pero que, porcentualmente, ha sido en España (18,4%) similar al del promedio OCDE (19,4%), pero inferior al que se ha producido en el promedio EU23 (26,4%).

Por otro lado, a lo largo de los 10 años (2008 a 2018) en España ha crecido un 26,4% (7,8 puntos porcentuales) la población con formación superior (CINE 5 a 8), inferior al crecimiento que ha experimentado el promedio OCDE (34,0%, 9,8 puntos porcentuales) y, también inferior al del promedio EU23 (35,9%, 9,4 puntos porcentuales).

 

Gráfico 1. Distribución de la población 25-64 años según el nivel de formación alcanzado. 2018. Education at a Glance 2019. OCDE [OCDE_EAG2019]. Tabla A1.1 y elaboración propia.

Gráfico 1. Distribución de la población 25-64 años según el nivel de formación alcanzado. 2018. Education at a Glance 2019. OCDE [OCDE_EAG2019]. Tabla A1.1 y elaboración propia.

Estas cifras resultan más preocupantes cuando se analiza la población entre 25-34 años, (gráfico 2) ya que como población de futuro no plantea mejoras sustanciosas, comportándose la población española de forma similar a la del promedio EU23 y promedio OCDE, reduciéndose las cifras del colectivo con formación CINE 0-2, tanto con relación a la población 25-64 como a la población 25-34 en el año 2008. Igualmente sucede con el colectivo con formación superior (CINE 5-8), que se presenta con cifras más elevadas en la población 25-34 que en la población 25-64, y presentando también crecimientos importantes con relación al año 2008. Sin embargo, en el colectivo con nivel de formación CINE 3-4, se observan cifras más bajas en la población 25-34 que en la población 25-64, tanto en el caso del promedio OCDE como en el promedio EU23, aunque se aprecia un pequeño crecimiento en el caso de España.

Así, en el caso de España podemos concluir que tenemos una muy baja cifra en el colectivo con nivel de formación CINE 3-4 (Bachillerato, FPGM y FPB) y muy alta la cifra del colectivo con bajo nivel de formación CINE 0-2, y aunque esta última cifra se  ha reducido significativamente en la última década, esta reducción no se ha traducido en un aumento significativo y necesario de la cifra anterior (CINE 3-4), sino que se ha producido un aumento de las cifras del colectivo con formación superior (CINE 5-8), resultando así que la relación entre los colectivos CINE 5-8 y CINE 3-4 es absolutamente desproporcionada respecto de lo que se observa en el promedio OCDE y promedio EU23, tanto en la población 25-64 como en la población 25-34 años.

Gráfico 2. Distribución de la población 25-34 años según el nivel de formación alcanzado. 2018. Education at a Glance 2019. OCDE. [OCDE_EAG2019]. Tabla A1.1 y elaboración propia.

Gráfico 2. Distribución de la población 25-34 años según el nivel de formación alcanzado. 2018. Education at a Glance 2019. OCDE. [OCDE_EAG2019]. Tabla A1.1 y elaboración propia.

La estructura de la población española según los niveles de formación alcanzado en el presente año 2019 puede verse, para los distintos grupos de edad, en los gráficos 3 (cifras absolutas) y 4 (porcentajes, según las respectivas poblaciones en cada grupo de edad), según la EPA 2019T3 (microdatos) [7].

Gráfico 3 Distribución de la población con 16 años y más según el nivel de formación alcanzado (Valores absolutos). EPA 2019T3 Microdatos y elaboración propia.

Gráfico 3 Distribución de la población con 16 años y más según el nivel de formación alcanzado (Valores absolutos). EPA 2019T3 Microdatos y elaboración propia.

 

Gráfico 4. Distribución de la población con 16 años y más según el nivel de formación alcanzado (Porcentajes). EPA 2019T3 Microdatos y elaboración propia.

Gráfico 4. Distribución de la población con 16 años y más según el nivel de formación alcanzado (Porcentajes). EPA 2019T3 Microdatos y elaboración propia.

 

Considerando la importancia que en el ámbito profesional tiene la Formación Profesional de Grado Superior (FPGS, CINE 5), resulta relevante identificar este colectivo que en las estadísticas y análisis se engloba en el grupo CINE 5-8, grupo de educación superior al cual pertenece.[8]

Así, con la información facilitada por la OCDE  y la EPA 2018T4 se ha elaborado el gráfico 5, en el que se muestra la segregación de las cifras para el colectivo CINE 5-8 (Universidad) y las de CINE 33-38 (FPGM) para el año 2018, ya que estos colectivos configuran toda la población de personas cualificadas para el ejercicio profesional, considerando FPGM y FPB (CINE 33-38) como nivel bajo, FPGS (CINE 5) como nivel medio, y las universitarias  (CINE 5-8) como máximo nivel.

Gráfico 5. Distribución de la población 25-64 años con cualificación profesional reglada. 2018. Education at a Glance 2019. OCDE. [OCDE_EAG2019]. Tabla A1.1; EPA tabla 6347, EPA 2018T4 microdatos y elaboración propia.

Gráfico 5. Distribución de la población 25-64 años con cualificación profesional reglada. 2018. Education at a Glance 2019. OCDE. [OCDE_EAG2019]. Tabla A1.1; EPA tabla 6347, EPA 2018T4 microdatos y elaboración propia.

En el gráfico 5 encontramos una manifestación muy clara de la incongruencia que se presenta en el panorama formativo-profesional, pues tenemos una inversión del esquema que se pudiera suponerse razonable, ya que hay más personas cuanto más altas son las cualificaciones profesionales. El menor número es de las cualificaciones de nivel bajo (FPGM y FPB), mayor que éste es el número de las cualificaciones medias (FPGS) y el número más alto el de las cualificaciones del máximo nivel (universitarias, Grado y Máster), lo que parece inverso a lo que se puede considerar una organización clásica.

Así del 37,2% de la población que en España en 2018 ha alcanzado formación superior: el 11,3% corresponde a CFGS (CINE 5), el 10,4% a Grado y equivalente, el 14,8% a Máster y equivalente y el 0,7% a doctorado. Además, un 9,5% adicional corresponde a quienes han alcanzado FPGM y FPB (CINE 33-38).

Ahora bien, esta situación de incongruencia tiende a agravarse con el tiempo, pues tal como se aprecia en los gráficos 6 y 7 el crecimiento de los egresados universitarios se mantiene año tras año. El punto singular que se observa en el curso 2012-2013 es debido a que aparecen de forma contundente los egresados del plan Bolonia, en el que el acceso a los estudios de Máster (anteriores Licenciaturas y equivalente) se hace tras finalizar los estudios de Grado (anteriores Diplomaturas y equivalentes), siendo anteriormente caminos independientes.

Gráfico 6. Evolución anual de egresados con diversas cualificaciones profesionales (universitarias y FP) con relación a los egresados en las mismas cualificaciones en el curso 1991-92. (MEYFP y elaboración propia).

Gráfico 6. Evolución anual de egresados con diversas cualificaciones profesionales (universitarias y FP) con relación a los egresados en las mismas cualificaciones en el curso 1991-92. (MEYFP y elaboración propia).

 

En el gráfico 7 se han agrupado las titulaciones de Grado y Máster (con sus equivalencias de planes anteriores a Bolonia) bajo el epígrafe de egresados universitarios. Ahí puede apreciarse el crecimiento que con pequeñas excepciones se está produciendo de forma continua en todos los niveles de cualificación profesional. Estos tres grupos de egresados (Universitarios, CFGS, CFGM y equivalentes) son los que puede considerarse que conforman la población con cualificaciones profesionales.

Es de resaltar el hecho de que la suma de los egresados en CFGS y CFGM se mantiene por debajo de los egresados con cualificación universitaria. Esto, en una época en que la demanda del mercado de trabajo es mayoritariamente de niveles medio y bajo, llevará a numerosas personas con formación universitaria a trabajar en los niveles inferiores, hecho conocido como sobrecualificación (subempleo) y que se cuantificará en el siguiente capítulo.

 

Gráfico 7. Evolución del número de egresados con cualificaciones profesionales (profesiones universitarias agrupadas y FP) (MEFP y elaboración propia).

Gráfico 7. Evolución del número de egresados con cualificaciones profesionales (profesiones universitarias agrupadas y FP) (MEFP y elaboración propia).

 

Este fenómeno de falta de puestos de trabajo en el nivel de cualificación superior está llevando a numerosas personas, una vez finalizados sus estudios universitarios a cursar estudios de niveles inferiores (FPGM y FPGS), habida cuenta de que es en estos niveles en los que, como se ha dicho, se sitúan las oportunidades de trabajo.

En este sentido, el INE publicó en 2014 la “Encuesta de inserción laboral de titulados universitarios 2014[9] en la cual se recoge la formación y aprendizaje, en esos 4 años, de los titulados universitarios que egresaron en el curso 2009-2010. En esta encuesta se recoge que después de cuatro años (2014) de los 197.535 egresados, 25.427 (12,9%) habían cursado estudios de FPGS, y 16.246 (8,2%) estudios de FPGM.[10] y entre los alumnos universitarios egresados en el curso 2009-2010, el % de ellos habían cursado estudios de CFGS, y % estudios de CFGM.

También analizando la información facilitada por la EPA a través de sus microdatos, y se ha observado (gráfico 8) que en la EPA 2018T4, de las 818.040 personas que habiendo alcanzado formación de nivel superior (CINE 5 a 8) estaban cursando estudios reglados, 150.430 de ellas (18,4%) lo estaban haciendo en CINE 33-38, con bastante seguridad que lo hacen buscando preparación para los puestos de trabajo que se demandan, donde es posible que los estudios de idiomas (CINE 35) pueden ocupar un papel relevante[11]. Estas cifras se reducen cuando el grupo edad lo tomamos entre 25-34 años, resultando 40.230 personas que representan el 10,8% de las personas que estudian en ese grupo de edad. Lo cual no deja de ser una situación nada deseable, ni para las personas ni para la sociedad. Con toda seguridad este hecho no habría sucedido si estos alumnos, hubieran cursado Formación Profesional antes de iniciar sus estudios universitarios.

 

Gráfico 8. Distribución de la población con formación superior que en la EPA 2018T4 está cursando estudios adicionales de CINE 33 a 38. Cifras absoluta y porcentajes respecto de los que con el mismo nivel alcanzado estudian estudios reglados. EPA 2019T3 Microdatos y elaboración propia.

Gráfico 8. Distribución de la población con formación superior que en la EPA 2018T4 está cursando estudios adicionales de CINE 33 a 38. Cifras absoluta y porcentajes respecto de los que con el mismo nivel alcanzado estudian estudios reglados. EPA 2019T3 Microdatos y elaboración propia.

 

Un hecho relevante, que nos puede dar luz sobre actuaciones futuras, es la inversión que a partir de Bolonia se ha producido en las tendencias del número de egresados entre los titulados universitarios de ciclo largo (Licenciados, Arquitectos e Ingenieros y ahora Máster) frente a los egresados en ciclos cortos (Diplomados, Arquitectos Técnicos e Ingenieros Técnicos). Como se observa en el gráfico 9, hasta el curso 2012-2013 el número de egresados en “Ciclo Largo, Segundo ciclo y Máster” (CINE 7) se mantiene siempre superior al número de egresados en “Ciclo Corto y Grado” (CINE 6)[12], pero es a partir del curso 2013-14 cuando se invierte el orden, y así el número de egresados en CINE 6 supera claramente al de egresados en CINE 7, diferencia que crece claramente en los años siguientes. La razón es obvia, mientras se puede elegir entre tomar el camino que lleva a la máxima cualificación o el que te lleva a otra de rango menor (y además con dificultades de conexión entre ellas) es claro que las personas optan por el de más mayor nivel, ya que concede mayor prestigio; al establecerse con Bolonia que para llegar al máximo nivel hay que pasar por el de menor nivel, muchos de ellos consideran que una vez alcanzado éste ya es suficiente, y más aún si es suficiente para los requisitos del mercado de trabajo.

Gráfico 9. Evolución del número de egresados con cualificaciones profesionales (universitarias y FP agrupadas) (MEFP y elaboración propia).

Gráfico 9. Evolución del número de egresados con cualificaciones profesionales (universitarias y FP agrupadas) (MEFP y elaboración propia).

 

3.- Empleo y cualificación profesional.

3.1.  Población activa[13].

En un primer análisis, tomando la EPA del tercer trimestre de 2019[14] (gráfico 10) encontramos la distribución de la población con edad 16 años y más, la población activa y el número de las ocupaciones que se desarrollan, ello atendiendo a los Niveles de Formación Alcanzados (CINE-11)[15] por las personas asociados a los Niveles de Competencias Requeridos por las ocupaciones (CNO-09)[16]. En este gráfico se han agrupado considerando los Grandes Grupos Ocupacionales y relacionándolos con los niveles de Formación CNED a través de los Niveles de Competencias[17].

 

Gráfico 10. Distribución de las poblaciones activa y con 16 años y más, así como las ocupaciones existentes en septiembre 2019, según los Niveles de Formación Alcanzados y los Niveles de Competencias Asociados. EPA 2019T3, tablas 6384, 6361, 6347, 4147 y elaboración propia.

Gráfico 10. Distribución de las poblaciones activa y con 16 años y más, así como las ocupaciones existentes en septiembre 2019, según los Niveles de Formación Alcanzados y los Niveles de Competencias Asociados. EPA 2019T3, tablas 6384, 6361, 6347, 4147 y elaboración propia.

 

Así, en este gráfico 10 observamos que tenemos una población de 12.021.600 personas con 16 años y más que han alcanzado educación Superior (CINE 5 a 8), y únicamente se consideran activas 9.549.400 con dicha formación (79,4% de este grupo y 30,6%, de las 39.322.100 personas con 16 y más años), siendo 6.525.700 el número de ocupaciones que requieren una formación de dicho nivel. De igual manera encontramos que existen 19.816.800 personas con educación Secundaria (CINE 2 a 4, Bachillerato, FPGM y FPB) de los que 12.107.700 se consideran activos siendo 10.759.700 el número de ocupaciones que requerirán este nivel de formación. Por último, personas con 16 años y más y nivel de formación de Primaria o menos (CINE 0 y 1), encontramos 7.483.700 personas de las que únicamente 1.431.700 personas se consideran activas frente a 2.478.900 ocupaciones asociadas a dicho nivel de formación.

Así, prescindiendo de las diferencias entre población con 16 y más años y población activa en cada grupo, se observa que es el grupo de CINE 5 a 8 el que presenta una mayor diferencia entre el número de ocupaciones y el de personas activas que tienen la formación demandada, siendo el de éstas un 46,3% superior al de las demandadas. En el grupo CINE 2 a 4, se observa que es donde se produce el mayor número tanto de ocupaciones como de personas activas[18], pero en el que diferencia entre ambos es menor, un 12,5%. Por último, en el grupo CINE 0 y 1, resulta muy elevado el número de personas con 16 y más años con este nivel de formación (19,0%), pero es reconfortante la gran reducción que se produce al contemplar el número de personas activas que tienen este nivel de formación (6,2% del total de los activos), pero sí resulta preocupante el elevado número de ocupaciones que requieren tan bajo nivel de formación (12,5% del total de las ocupaciones) que al ser muy superior al de personas activas con este nivel de formación, conduce al subempleo (sobrecualificación) de personas con niveles superiores para cubrir estas ocupaciones.

 

3.2. Población ocupada.

Según la EPA del pasado mes septiembre, la población española ocupada fue de 19.874.300 personas de las cuales, según se muestra en el gráfico 11, 8.707.900 (43,8%) habían alcanzado nivel de formación correspondiente a educación superior o terciaria (formación universitaria y FPS,); 1.967.800 (9,9%) nivel de FPM y FPB; 2.783.400 (14,0%) nivel de Bachillerato; 5.368.200 (27,0%) con nivel de ESO y 1.047.100 (únicamente 5,3%) tenían nivel académico de estudios primarios o menos.

Gráfico 11. Personas ocupadas a finales de septiembre de 2019 distribuidas según el Nivel de Formación Alcanzado. (EPA 2019T3_3.8. Tabla 6384 y elaboración propia).

Gráfico 11. Personas ocupadas a finales de septiembre de 2019 distribuidas según el Nivel de Formación Alcanzado. (EPA 2019T3_3.8. Tabla 6384 y elaboración propia).

 

Considerando ahora las ocupaciones en las que trabajan los diversos colectivos obtenemos el gráfico 12, en el cual destaca el valor dominante del Gran Grupo Ocupacional 5 (trabajadores de los servicios de restauración, personales, protección y vendedores), que junto al GGO 9 (Ocupaciones elementales) supera ampliamente a la suma de los GGO 7 (Trabajadores cualificados de industrias) y GGO 8 (Operadores de instalaciones), ocupaciones estas últimas de marcado carácter industrial. Por otro lado, aparece con bastante relevancia el GGO 2 (Técnicos y profesionales científicos e intelectuales), que junto al GGO 3 (Técnicos; profesionales de apoyo) dan una cifra relevante (28,9% del total de ocupados) de ocupaciones con nivel de educación superior.

 

Gráfico 12. Personas ocupadas a finales de septiembre de 2019 distribuidas según los Grandes Grupos Ocupacionales (CNO-09). (EPA 2019T3. Tabla 4145 y elaboración propia).

Gráfico 12. Personas ocupadas a finales de septiembre de 2019 distribuidas según los Grandes Grupos Ocupacionales (CNO-09). (EPA 2019T3. Tabla 4145 y elaboración propia).

 

Las distribuciones anteriores nos ofrecen datos de bastante interés, como son  que cerca de la mitad (43,8%) de los ocupados españoles tienen una formación de nivel superior, y que cerca de un tercio (28,9%) de las ocupaciones están asociadas a formación de nivel superior, hecho que podríamos considerar satisfactorio por separado, pero que no es así cuando se relacionan directamente ambos parámetros, lo que se aprecia de la simple diferencia entre las cifras, que resulta bastante notoria.

Así, considerando las agrupaciones propuestas, ver la nota 7 pie de página, y usadas en la confección del gráfico 10, encontramos la información facilitada por el gráfico 13, en el cual se aprecia que  frente a las 6.525.700 ocupaciones que demandan niveles de competencias 3 y 4 (niveles de formación asociados de 5 a 8, FPGS y universidad), hay 8.707.900 de personas ocupadas con nivel de formación 5 a 8, lo que implica que habrá 2.182.200 de personas (25,1 %) con formación de educación superior ocupadas en tareas que requieren nivel inferior, es decir con sobrecualificación o subempleo[19]. En el siguiente nivel de competencias, nivel 2, (asociado a niveles de formación 2 a 4, ESO, FPB, FPGM y Bachillerato) encontramos 640.300 más de personas ocupadas en actividades de dicho nivel que de personas que tengan los niveles de formación asociados (2 a 4), y de igual manera en el nivel de competencias 1 (asociado a los niveles de formación más bajos, Primaria o menos), encontramos 1.431.800 más de personas ocupadas en actividades de dicho nivel que personas con los niveles de formación asociados (0 y 1). Este último dato refleja claramente la baja calidad de las ocupaciones actuales.

Gráfico 13. Estimación de la distribución de la población ocupada a finales de septiembre de 2019 (excluidas las ocupaciones militares), según los Niveles de Competencias asociados a las ocupaciones y los Niveles de Formación alcanzados por quienes las realizan. (EPA 2019T3. Tablas 4147 y 6347 y elaboración propia).

Gráfico 13. Estimación de la distribución de la población ocupada a finales de septiembre de 2019 (excluidas las ocupaciones militares), según los Niveles de Competencias asociados a las ocupaciones y los Niveles de Formación alcanzados por quienes las realizan. (EPA 2019T3. Tablas 4147 y 6347 y elaboración propia).

 

Es de resaltar que la sobrecualificación entre los ocupados con educación superior han crecido un 11,2% en este tercer trimestre de 2019 respecto a los que existían a finales de 2018[1]. Este hecho de crecimiento en las cifras de sobrecualificación de las personas ocupadas con nivel de formación superior, se viene repitiendo desde el año 2010, tal como se refleja en los gráficos 14 y 15, fruto del análisis de las diversas EPA’s desde 2002[2].

Esta situación de crecimiento de la sobrecualificación de los ocupados con formación superior, puede ser un claro indicativo de los efectos de la crisis sobre la calidad del trabajo en nuestro país, aunque, no obstante, tampoco ha de menospreciarse el aumento que desde dicho año se ha producido en el número de egresados universitarios, según se apreció en los gráficos 6 y 7.

Gráfico 14. Evolución de las cifras de personas ocupadas con edades 25-64 años, según los niveles de formación alcanzado (CINE 11) y según los niveles requeridos para el desempeño de dichas ocupaciones. EPA tablas 4145, 4525, 6384 y 4096. INE.

Gráfico 14. Evolución de las cifras de personas ocupadas con edades 25-64 años, según los niveles de formación alcanzado (CINE 11) y según los niveles requeridos para el desempeño de dichas ocupaciones. EPA tablas 4145, 4525, 6384 y 4096. INE.

 

Gráfico 15. Evolución de las cifras de personas ocupadas según los niveles de formación alcanzado (CINE 11) y según los niveles requeridos para el desempeño de dichas ocupaciones. EPA tablas 4145, 4525, 6384 y 4096. INE.    

Gráfico 15. Evolución de las cifras de personas ocupadas según los niveles de formación alcanzado (CINE 11) y según los niveles requeridos para el desempeño de dichas ocupaciones. EPA tablas 4145, 4525, 6384 y 4096. INE.

                            

Estas cifras de sobrecualificación son ratificadas, en parte, por el informe de Inserción laboral de los Egresados Universitarios en el curso 2013-14[22] del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, según el cual en el año 2018 (cuatro años después de egresar) el 39,3 % de los afiliados a la Seguridad Social estaban ocupados en actividades de cualificación inferior a su categoría (gráfico 16).

 

Gráfico 16. Distribución de los grupos de cotización de la Seguridad Social en que se encuentran en 2018 los egresados universitarios en el curso 2013-2014, según estudios. (Inserción Laboral de los Egresados Universitarios. MCIU. Tabla 59 y elaboración propia)

Gráfico 16. Distribución de los grupos de cotización de la Seguridad Social en que se encuentran en 2018 los egresados universitarios en el curso 2013-2014, según estudios. (Inserción Laboral de los Egresados Universitarios. MCIU. Tabla 59 y elaboración propia)

 

Para realizar un análisis más detallado se ha confeccionado la tabla 1 en la que se han relacionado directamente los Grandes Grupos Ocupacionales (CNO-09) con los Niveles de Formación Alcanzado (CINE-11). Esta tabla se ha elaborado a partir de los microdatos que de forma codificada son ofrecidos por el INE, toda vez que, como se ha dicho anteriormente, la información facilitada por las tablas publicadas de la EPA en la página web del INE, no permiten la segregación para un análisis suficientemente detallado. Esto puede conducir a algunas diferencias (pequeñas) entre las cifras que para algunas variables ofrece el INE en sus páginas y las que han resultado de la decodificación de los microdatos.

Un primer dato relevante de la tabla 1 es el peso nada despreciable que tiene el número de Directores y Gerentes (CNO 1) con formación no superior (CINE 0-4), ya que éstos suponían 280.480 (36,4%), siendo los que tienen formación superior (CINE 5-8) 489.310 (63,6 %) de ellos. Este hecho que puede considerarse anómalo[23] puede ser explicado por el elevado número de autónomos y pequeños empresarios en España, que según en esta EPA 2019T3 los trabajadores por cuenta propia suponían el 15,5% del total de los ocupados. En este grupo y contexto de los autónomos, resulta sorprendente la baja cifra (35.980 personas) que aporta el grupo de los ocupados con niveles de formación FPGM y FPB (CINE 33-38).

Tabla 1

Tabla 1. Correspondencia en las personas ocupadas entre el Gran Grupo Ocupacional y el Nivel de Formación Alcanzado por las personas ocupadas según la EPA 2019T3, correspondiente al mes de septiembre de 2019. Se excluyen las ocupaciones militares. (Microdatos de la EPA2019T3 y elaboración propia)[24]

Leyenda 1

 

En el gráfico 17 se visualiza el grado de idoneidad entre los niveles de formación alcanzado y los niveles de competencias asociados[25]. En él se observa que de los 8.506.100 ocupados con nivel de formación superior (CINE 5-8), únicamente 5.313.200 están ocupados en tareas asociadas a su nivel, y, así, 3.193.000 lo están en tareas de niveles inferiores (32,5% de sobrecualificación), resultando preocupante la cifra de 1.186.210 que están ocupados en tareas de restauración (tabla 1).

Ahora bien, si consideramos todos los ocupados, el total de sobrecualificados es de 4.798.040 personas, suponiendo el 25,4% del total de ocupados, lo que nos muestra un nivel de desajuste alto entre el nivel de formación de profesionales y el nivel de formación requerido por las tareas a desarrollar.

Gráfico 17. Distribución de las personas ocupadas según la idoneidad de la actividad para los Niveles de Competencias y Niveles de Formación asociados. Se excluyen las ocupaciones militares. (Microdatos de la EPA 2019T3 y elaboración propia).

Gráfico 17. Distribución de las personas ocupadas según la idoneidad de la actividad para los Niveles de Competencias y Niveles de Formación asociados. Se excluyen las ocupaciones militares. (Microdatos de la EPA 2019T3 y elaboración propia).

 

Volviendo sobre la tabla 1, otro dato muy significativo de debilidad es el bajísimo número de personas ocupadas con nivel de formación FPGM y FPB (CINE 33-38), tanto en su cifra total, 1.992.900 (10,5% del total de ocupados) como en su participación en los GGO 4, 6, 7 y 8, que con 779.320 personas representa el 13,2% del total de las 5.900.290 ocupaciones en dichos GGO, habida cuenta que las personas con FPGM y FPB son las que poseen una cualificación profesional entre las que tienen nivel de formación alcanzado CINE 2 a 4. Esta cifra es ligeramente inferior a las 822.380 personas que aporta a los mismos GGO el colectivo con nivel de formación alcanzado CINE 32, Bachillerato, a pesar de que estos estudios tienen carácter propedéutico, de preparación para la universidad, sin que conlleven cualificación profesional.

El colectivo que aporta más personas a los grupos de ocupaciones anteriores (GGO 4, 6, 7 y 8) es el que tiene nivel de formación CINE 2 ( ESO o equivalente) con 2.130.070 personas (36,1%), ello es debido a las 1.029.050 que aporta al GGO 6 (construcción entre otras ocupaciones), cifra que junto con las  1.525.430 personas al GGO 5 (restauración entre otras) y las 1.093.330 personas del GGO 9 (ocupaciones elementales, tareas para ellos sobrecualificadas), se configura con un total de 5.112.050 personas ocupadas, siendo así el segundo colectivo que más ocupados aporta después de los que han alcanzado nivel de formación superior (CINE 5 a 8). Es de notar que este colectivo formativo, CINE 2, no posee cualificación profesional, y quienes están en el grupo de edad 18 a 24 años forma parte del colectivo identificado como de “abandono temprano de la formación”, colectivo en el que España tiene la cifra más alta de la UE.

 

4.- El sector industrial

El análisis anterior ha sido realizado sobre todos los sectores económicos, y aunque la revolución industrial que iniciamos tendrá efectos transversales sobre todos los sectores económicos, queremos ofrecer una reflexión sobre el que conocemos como sector industrial[26]

Gráfico 18. Situación de los egresados universitarios en el curso 2013-14 en ámbitos de estudio considerados tecnológicos, según grupo de cotización a la Seguridad Social y en el primer y cuarto año de egresar (Informe de Inserción Laboral de los egresados en 2013-201414. Tabla 59 y elaboración propia).

Gráfico 18. Situación de los egresados universitarios en el curso 2013-14 en ámbitos de estudio considerados tecnológicos, según grupo de cotización a la Seguridad Social y en el primer y cuarto año de egresar (Informe de Inserción Laboral de los egresados en 2013-201414. Tabla 59 y elaboración propia).

 

Cuando en el citado Informe de Inserción Laboral de los egresados en 2013-2014[27] analizamos la distribución entre los Grados de carácter tecnológico cursados[28] (gráfico 18), encontramos que en el ámbito de la industria manufacturera y producción se produce el nivel de sobrecualificación o subempleo más alto (40,3% en 2018), superior a la media del resto de egresados con titulación de Grado, y con la mayor proporción de egresados en ocupaciones del grupo “Bajo y manual”, 20,6%, también superior a la media del resto de egresados.

Por otro lado, el análisis de idoneidad en las personas ocupadas, entre nivel de formación alcanzado y el nivel requerido para el desempeño de la ocupación correspondiente en el ámbito del sector industrial, no puede realizarse directamente a través de la información explícita de la EPA que publica el INE, por lo que ha debido hacerse a través del análisis de los microdatos que, de forma codificada, facilita también el INE.

Tabla 2. Distribución de las personas ocupadas en el sector Industria, en la EPA de septiembre de 2019, según el nivel de formación alcanzado (CINE 2011) y la ocupación que desempeñan. (EPA 2019T3 y elaboración propia. Se han excluido las ocupaciones militares).

Tabla 2. Distribución de las personas ocupadas en el sector Industria, en la EPA de septiembre de 2019, según el nivel de formación alcanzado (CINE 2011) y la ocupación que desempeñan. (EPA 2019T3 y elaboración propia. Se han excluido las ocupaciones militares).

Leyenda 1

 

 

Así, a partir de los microdatos ofrecidos por la EPA correspondiente al tercer trimestre de 2019[29] se ha obtenido la tabla 2, que nos muestra para el sector económico Industria la situación de las 2.939.530 personas ocupadas en este sector (14,8% de las 19.874.300 personas en total), según su nivel de formación alcanzado (CINE-11) y la ocupación que desempeña (CNO-09).

En dicha tabla 2 vemos que en el grupo de Directores y Gerentes (CNO 1), el peso de las personas con nivel de formación alcanzado CINE 5 a 8 (67,8 %), se mantiene en proporción similar al considerar todas las ocupaciones. Igualmente podemos observar que el peso de las personas con educación superior con 38,2 % se mantiene inferior al que este grupo tienen en el total de los ocupados (45,1 %, tabla 1), sin embargo, resulta mucho más elevado el número de personas con sobrecualificación (47,8 % frente al 25,1 %).

Considerando el nivel de formación alcanzado (según CINE-11) entre los ocupados en el sector Industria, el gráfico 19 nos muestra los valores para cada grupo, así como los valores de estos mismos grupos para el conjunto de todos los sectores (total de ocupados). Puede observarse que los dos grandes grupos de ocupados en el sector Industria son los de personas con educación superior (CINE 5-8) y con primera etapa de educación secundaria (CINE 21-24), igual que al considerar todos los sectores, pero mientras en ese caso la relación entre ambos colectivos era 1,7, en el caso del sector industria se reduce a 1,1 veces. También se reduce significativamente el peso del colectivo con educación superior (38,2% en el sector industria frente al 45,0% en el conjunto de todos los sectores).

Gráfico 19. Distribución de ocupados en el sector Industria y en el conjunto de todos los sectores, según el nivel de formación alcanzado en la EPA de septiembre 2019. (EPA 2019T3 microdatos, y elaboración propia). Sin ocupaciones militares.

Gráfico 19. Distribución de ocupados en el sector Industria y en el conjunto de todos los sectores, según el nivel de formación alcanzado en la EPA de septiembre 2019. (EPA 2019T3 microdatos, y elaboración propia). Sin ocupaciones militares.

 

Por otro lado, al considerar las personas que desarrollan su actividad en las distintas ocupaciones según la CNO-09, el gráfico 20 nos muestra las que corresponden al sector Industria y al conjunto de todos los sectores.

Gráfico 20. Distribución de ocupados en el sector Industria y en el conjunto de todos los sectores, según la ocupación (CNO-09) en la EPA de septiembre 2019. (EPA 2019T3 microdatos, y elaboración propia).

Gráfico 20. Distribución de ocupados en el sector Industria y en el conjunto de todos los sectores, según la ocupación (CNO-09) en la EPA de septiembre 2019. (EPA 2019T3 microdatos, y elaboración propia).

 

Aquí se pone de manifiesto el elevado peso, que en este sector corresponde a los grupos 7 a 9 (los que exigen menor nivel de formación) y suponen el 63,2% de las tareas del sector. Resulta obvio en el sector Industria el escaso número de personas ocupadas en los grupos 5 y 6 (Restauración y Agricultura), siendo el grupo 5 el que más personas ocupa en el conjunto de todos los sectores.

Es llamativo el poco peso que, en el sector industria, tiene el GGO 2 (Técnicos y profesionales científicos e intelectuales, asociado a los niveles de formación universitarios, (226.700 personas), tanto si lo comparamos con el conjunto de las ocupaciones industriales (7,7% de las 2.939.500 personas), como si lo comparamos con la presencia de estos profesionales en el conjunto de los sectores (6,2% de las 3.670.500 personas). Estas cifras apuntalan la idea de un sector industrial con elevado número de ocupaciones en tareas de bajo nivel, que además son cubiertas con un alto nivel de sobrecualificación.

Gráfico 21. Distribución de la población ocupada en el sector Industria a finales de septiembre de 2019, según los Niveles de Competencias asociados a las ocupaciones y los Niveles de Formación Alcanzados por quienes las realizan. (EPA 2019T3 microdatos y elaboración propia).

Gráfico 21. Distribución de la población ocupada en el sector Industria a finales de septiembre de 2019, según los Niveles de Competencias asociados a las ocupaciones y los Niveles de Formación Alcanzados por quienes las realizan. (EPA 2019T3 microdatos y elaboración propia).

 

Al relacionar los Niveles de Formación Alcanzados por las personas ocupadas en el sector Industria y los Niveles de Formación Requeridos para las actividades que realizan, obtenemos el gráfico 21, en el que se ha visualizado el nivel de idoneidad entre los niveles de formación alcanzado y los niveles de competencias asociados[30]. En él se observa que de los 1.123.160 ocupados con nivel de formación superior, únicamente 585.880 están ocupados en tareas asociadas a su nivel, y 537.280 lo están en tareas de niveles inferiores (47,8% de sobrecualificación), resultando preocupante la cifra de 349.070 que, según la tabla 2, están ocupados en tareas de los GGO 7 y 8 (Trabajadores cualificados y operadores de instalaciones). La sobrecualificación en el sector industria considerando todas las ocupaciones es del (24,2%), similar que el que se aprecia entre los ocupados de todos los sectores (25,4%).

En este sector se aprecia una cierta coherencia en la ocupación del colectivo con nivel de formación CINE 33-38 (FPGM y FPB) al aportar 255.580 personas (71,2% del total del colectivo) a los GGO 7 y 8 (Trabajadores cualificados y operadores de instalaciones), sin embargo, esta cifra sólo representa el 15,7% de ambos GGO, siendo el colectivo de nivel de formación CINE 2 (ESO o equivalente) el que aporta el mayor número de personas (47,1 %) a estas ocupaciones en este sector.

Tal como sucede en el conjunto de todos los sectores, también en el sector industria el colectivo con nivel de formación CINE 2, con 1.017.980 personas es segundo colectivo que más aporta al sector (34,6%), siendo el colectivo con educación superior (CINE 5 a 8) con 1.123.160 personas el que más aporta (38,2%).

 

5.- Sistema educativo e industria 4.0

Los datos, cifras y reflexiones planteadas anteriormente nos muestran la situación actual de la sociedad española, en relación con el binomio formación-trabajo en general y en el sector industrial en particular. Y es claro que en esta situación participan dos elementos: la oportunidad del trabajo y la formación de quien lo ha de realizar, y ambos elementos están claramente imbricados, pero si bien el primero responde a cuestiones socioeconómicas, el segundo responde a cuestiones formativas, y siendo ambas cuestiones complejas, es claro que las cuestiones formativas están estrechamente ligadas al sistema educativo.

Es por ello, que, si estamos ante importantes cambios en el elemento socioeconómico generador del trabajo, deberemos revisar nuestro sistema educativo para que podamos afrontar los retos formativos que se nos plantean.

Son numerosos los mensajes que distintos organismos (nacionales e internacionales) están lanzando sobre el futuro del trabajo técnico, tanto en España como en numerosos países.

El periódico La Vanguardia el pasado mes de marzo tituló[31]: A la industria 4.0 le sobran máquinas y le faltan profesionales cualificados. Las empresas españolas no encuentran técnicos calificados capaces de adaptarse al entorno digital y abordar la cuarta revolución industrial.

En la misma línea el MIT había publicado en el mes de febrero un post titulado[32]Cada vez hay más puestos de trabajo sin cubrir en la industria 4.0”, en el que pronostica que entre 2018 y 2028 habrá 4,6 millones de nuevos puestos de trabajo en fabricación sin cubrir solo en EE. UU., según un reciente informe de Deloitte[33].

Estos pronósticos no son únicos, hay numerosos avisos que nos advierten que en el período de 10 años habrán desaparecido muchos de los trabajos actuales y habrán aparecido otros nuevos, ahora desconocidos.

Nadie pone en duda la influencia que sobre este fenómeno tiene la nueva revolución industrial (la 4ª), cuya base podemos situarla en la conocida como industria 4.0. Esta revolución industrial, inicia su inserción con el desarrollo de productos capaces de cambiar la forma de hacer hasta el momento, como ya sucedió en las anteriores: la máquina de vapor, el ordenador, etc.

La aparición de nuevas tecnologías, en general son el fruto de procesos de investigación, generalmente iniciados en universidades o centros afines y por personas de altos conocimientos, y aplicadas en los primeros pasos por profesionales de alta cualificación; pero puede considerarse una constante en el avance de la humanidad, que una vez establecidos y consolidados los principios en que se basan las nuevas tecnologías, sus desarrollos posteriores, y toda la cadena que se establece hasta su inserción social, se realiza en entornos que abarcan personas con un amplísimo margen de cualificaciones profesionales, desde las más altas hasta las más bajas, todas juegan un importante rol en el uso social de aquel producto o idea.

Con esta perspectiva y con la realidad que hemos presentado nos enfrentamos ahora a la 4ª revolución industrial, a la etapa digital, a la industria conectada, a la industria 4.0.

Las bases tecnológicas se están sentando con ritmo creciente y ya está en camino la actividad de formación universitaria, es decir, la formación de aquellos que desarrollarán los trabajos de alto nivel de cualificación, y sobre estas bases se asentarán los trabajos del futuro, no sólo los trabajos técnicos, sino una inmensa cantidad de trabajos del sector terciario, pues la industria 4.0 se configura como transversal invadiendo todos los quehaceres de la vida ordinaria.

Así, un repaso sobre la oferta para el curso 2019-2020 de las universidades españolas arroja la cifra de 55 másteres en temas relacionados con Big-Data, Inteligencia Artificial, Ciberseguridad, Internet de las Cosas, Industria Digital y afines (de entre las 1237 titulaciones Máster ofertadas), y el número de Grados en estos mismos ámbitos del conocimiento, se reduce a 11 de entre los 879 ofrecidos por las universidades españolas en la rama de Ingeniería y Arquitectura.

Ahora bien, como se ha señalado antes, y coherente con la consideración de revolución industrial, una vez sentadas las bases científicas habrá de producirse la necesaria difusión entre todas las capas sociales y profesionales, y ello implica introducir el nuevo pensamiento, las nuevas tecnologías, en la formación de los profesionales de todos los niveles que han de aplicarlo, que mayoritariamente serán de niveles medios y bajos. Así parecen razonables las reflexiones que se han hecho últimamente desde los responsables de nuestro sistema educativo, tales como los siguientes.

La Ministra de Educación en un artículo publicado a finales de agosto en El País[34] ha manifestado su apuesta por la Formación Profesional como subsistema educativo de especial relevancia en nuestro desarrollo: “La Formación Profesional está llamada a desempeñar un papel crucial en la transición a un modelo productivo que sitúe a España en una senda sostenible de crecimiento capaz de generar empleos estables y de calidad. Hace casi un año, presentamos un ambicioso Plan Estratégico de Formación Profesional que está implicando de manera activa y permanente a los agentes sociales y empresariales en la detección de necesidades del mercado laboral, el diseño de nuevas titulaciones de FP y la actualización de las existentes”.

Y continúa:

“En el plazo de un año, incorporaremos a todos los títulos de FP un módulo profesional sobre digitalización aplicada a cada sector productivo correspondiente y cada año lanzaremos no menos de 15 nuevas ofertas formativas asociadas a la economía digital, como Fabricación inteligente, Ciberseguridad, Big data, Realidad virtual y aumentada, Robótica colaborativa o Vehículos autónomos”.

Días después, en el 33º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones [35], la Ministra Isabel Celáa también afirmaba que[36]la modernización y digitalización (de la Formación Profesional) ya están en marcha a través de distintas acciones como la incorporación a todos los títulos de FP de un módulo profesional sobre digitalización aplicada al sector productivo correspondiente o el diseño de 80 nuevas titulaciones asociadas a la Fabricación Inteligente, la Digitalización del mantenimiento, la Ciberseguridad, la Inteligencia Artificial o el Big data, entre otras”; igualmente resaltó que “la revolución digital, la economía digital, no será posible sin la educación digital. La educación es el soporte básico para el desarrollo de la sociedad del futuro”.

Esta conexión razonable de la Formación Profesional con la universidad, la señalaba en el informe CYD 2019, Neus Pons, Directora Gerente de la Fundación BCN Formación Profesional: “Igualmente, los CFGS pueden ser una fuente de captación de alumnado por parte de las universidades. En este sentido, cabe destacar que la FP tiene una mayor capacidad y flexibilidad para adaptar la formación a los requerimientos del sistema productivo y a considerar las empresas como entornos formativos. Ello puede ser una clara ventaja en este marco laboral cambiante al que estamos abocados.”[37]

  

6.- Reflexiones

Tras estas declaraciones podemos decir que el sistema educativo parece alinearse con la industria 4.0, acercando el nuevo conocimiento al ámbito de los profesionales de todos los niveles, no sólo de los universitarios, también al curriculum de aquellos que han de aplicar y utilizar en su última fase los conocimientos derivados de la nueva revolución industrial, es decir de quienes se forman para ocupar la inmensa mayoría de los puestos de trabajo que imperativamente serán de cualificaciones de niveles medio y bajo, y que corresponden a quienes se forman a través del subsiste a llamado Formación Profesional.

Así, siendo nuestra Formación Profesional el subsistema educativo encargado de formar cualificadamente a los ciudadanos que han de trabajar en los niveles no universitarios, parece totalmente adecuado que sea en estos niveles en los que se formen los ciudadanos en el uso de las tecnologías 4.0 y manejo de las herramientas asociadas. Estas técnicas y herramientas serán imprescindibles para los trabajos que se ejecutarán en los próximos años, aunque no sólo en los nuevos que aún desconocemos, sino también en los que actualmente se desarrollan con técnicas y herramientas actuales.

Vaya por delante la consideración de que siendo uno de los objetivos del sistema educativo la formación de ciudadanos cultos y con valores, no podemos olvidar que uno de los valores a considerar hoy día es la capacidad para el trabajo de los individuos, capacidad que queda reconocida por la cualificación profesional adquirida y fundamentada en el sistema educativo.

Ahora bien, nuestro sistema educativo está razonablemente estructurado para que el ciudadano vaya creciendo en cultura y valores mientras avanza hacia la cualificación profesional de máximo nivel (universitaria) a través de la secuencia: Primaria-Secundaria Obligatoria-Bachillerato-Universidad, configurando así el camino principal de nuestro sistema; pero eso sí, con carencias en relación con los valores que aporta el contacto con el mundo del trabajo, razón por la cual tradicionalmente se han promocionado las prácticas en empresas con la problemática laboral que no es ajena,  problemática que se vería amortiguada si la inmensa mayoría de estos titulados hubieran pasado por la adquisición de cualificaciones profesionales de niveles inferiores, generalmente con más contacto con la empresa durante su proceso formativo.

Por otro lado, el subsistema Formación Profesional se concibe y plantea, como una formación teórico-practica que prepare, para ejercer profesionalmente en el nivel correspondiente, al ciudadano que sale del camino principal, portando la cultura y valores que hasta el momento de la salida ha adquirido en el camino que abandona[38]. Ello lleva a que la percepción social que se tiene de la Formación Profesional como camino de fracasados, percepción que no se aleja mucho de su concepción inicial.

Pero siendo el mundo profesional cada vez más un continuo en cuanto a la gradación en los puestos, remuneraciones, responsabilidades, etc[39], parece no sólo razonable, sino exigible que nuestro sistema educativo ponga la cualificación profesional de los ciudadanos (capacidad para trabajar dignamente) en el mismo nivel de objetivos que la cultura y valores[40] y así que en la  formación de profesionales adopten estructuras formativas perfectamente relacionadas entre sí, concatenadas, y con las empresas, para que la interacción entre el proceso formativo profesional y el trabajo realmente a desarrollar presenten las menores disonancias posibles.

Estando ya en los inicios de esta revolución industrial, urge plantear la formación de los profesionales que han de llevarla a cabo de la forma más coherente con la demanda que la industria pueda plantear.

En nuestro sistema educativo la formación de los profesionales industriales se realiza por dos caminos según el nivel de cualificación al que se supone podrán aspirar:

  • La formación que atiende a las cualificaciones de alto nivel se hace vía universidad. Finalizada la formación básica, quienes aspiran a los máximos niveles de cualificación profesional seguirán estudios de Bachillerato y su posterior ingreso en la universidad.
  • La formación que prepara para las cualificaciones profesionales de medio y bajo nivel se hace a través de puertas de salida del camino que conduce a la universidad. Así quienes aspiren a formarse para desarrollar trabajos con cualificaciones de bajo nivel al finalizar la formación básica se desvían del camino que conduce al Bachillerato y realizarán estudios de Formación Profesional de Grado Medio. Quienes aspiren a desarrollar trabajos con cualificaciones profesionales de nivel medio, al finalizar el Bachillerato en vez de tomar el camino universitario se incorporarán a los estudios de Formación Profesional de Grado Superior, aunque también es posible acceder a este nivel desde la Formación Profesional de Grado Medio.

Este esquema descrito, que se mantiene en España desde tiempos decimonónicos, responde claramente a un sistema que establece un camino perfectamente estructurado desde la coherencia académica (Secundaria Obligatoria – Bachillerato – universidad) que finaliza en la consecución de una cualificación profesional de alto nivel y abre puertas de salida para aprender “un oficio” a través del subsistema conocido como Formación Profesional, a quienes no puedan o quieran seguir por dicho camino, adquiriendo así una cualificación profesional de medio o bajo nivel. Es decir, nuestro sistema responde al dicho popular “quien no valga para estudiar (camino de la universidad) que aprenda a trabajar (puerta de salida por la FP)”.

Pero, si bien, como se ha dicho, el camino diseñado por el sistema educativo es coherente desde el punto de vista académico, está muy lejos de serlo desde el punto de vista profesional.

Considerar el camino de acceso a las cualificaciones superiores como camino principal y que la forma de alcanzar las cualificaciones de niveles medio y bajo (FP), sea a través de puertas de salida del anterior, nos lleva a que las actuales cifras de estudiantes que cursan los estudios de FP sean muy inferiores a las de aquellos que optan por el camino de las cualificaciones de alto nivel, cualificaciones universitarias, y ello a pesar de que como es conocido en nuestra sociedad actual y lógico en cualquier otro modelo, la necesidad de profesionales de bajo y medio nivel siempre serán muy superior a la necesidad que esa sociedad tendrá de profesionales con el máximo nivel profesional.

Así, la llamada “Formación Profesional” como subsistema que, en coherencia con la demanda laboral, ha de formar profesionalmente a la inmensa mayoría de la sociedad, no puede configurarse como un espacio de formación a través de puertas de salida, de abandono o fracaso de quienes circulan por el camino principal. Ha de configurarse como un camino continuo, paralelo al académico considerado ahora principal, de carácter aplicado y escalonado, que permita alcanzar las máximas cualificaciones profesionales (universitarias) con planes de estudios razonables y específicos para quienes circulen por este camino.

Este carácter de camino aplicado y paralelo al académico se ha ido configurando entre los niveles profesionales bajo y medio a través de las diversas leyes de educación de la democracia, de forma que entre los niveles de FPGM y FPGS se puede considerar que existe un claro camino continuo y escalonado, manteniendo claras conexiones y pasarelas con el camino académico. Pero es la falta de conexión razonable y específica de la FPGS con la universidad lo que mantiene a la Formación Profesional como subsistema limitado, con el consiguiente mensaje a la sociedad de que éste es un camino secundario, el camino de los que tienen limitaciones (sociales, económicas o personales) para seguir el camino académico, el principal. Hecho que condiciona claramente la existencia de un número suficientemente elevado de profesionales con cualificaciones de niveles bajos y medio, debiendo trabajar en ocupaciones de estos niveles quienes tienen cualificaciones de alto nivel (universitaria), engordando claramente las cifras de ocupados con sobrecualificación entre los profesionales universitarios.

Una conexión razonable y específica de numerosos Grados universitarios con la FPGS, confeccionando planes de estudio pensados para quienes llegan a cursar aquellos estudios desde la Formación Profesional, sería el gran paso necesario para configurar la Formación Profesional como camino aplicado y paralelo y romper así con el carácter de puerta de abandono que actualmente tiene.

Así, ante los numerosos retos profesionales que nos plantea el inicio de la 4ª revolución industrial, el sistema educativo ha de dar respuesta formando profesionales en cantidad y calidad adecuada a las necesidades que demande la sociedad, pero ello sin dejar de formar ciudadanos cultos y con valores.

Esta respuesta del sistema educativo ante el panorama que se plantea en la industria 4.0, entendemos que puede ser la de considerar que formar para el trabajo, para adquirir capacidades profesionales de cualquier nivel, debería ser uno de los objetivos del sistema educativo, adoptando éste una estructura coherente con dicho objetivo, rompiendo así con el planteamiento actual de que las capacidades profesionales de niveles medio y bajo, se adquieren en el tránsito de salida desde el camino principal hacia el desarrollo de la actividad laboral. Es decir, rediseñar el sistema educativo para que la llamada Formación Profesional sea parte de un camino aplicado que finalice en la cualificación profesional de máximo nivel (la obtenida en la universidad).

Así, dando continuidad de forma razonable y específica en el nivel universitario a los estudios de Formación Profesional se conformaría un verdadero camino aplicado para la formación de los profesionales en todos los niveles demandados. Esta duplicidad de caminos, el académico ya existente, y el aplicado paralelo a aquel, haría de nuestro sistema educativo un sistema robusto, coherente tanto en lo académico como en lo profesional.

Por otro lado, cada vez son más numerosas las voces que en el proceso educativo a todos los niveles reclaman métodos pedagógicos de fuerte interacción con los desarrollos prácticos, con la cercanía al quehacer en el trabajo real, de ahí el impulso que se está dando a la Formación Profesional Dual, y haciéndose planteamientos de Formación Universitaria Dual[41]. Es por ello que, promocionar ese camino aplicado como camino principal para el grueso de la población, puede ser, por un lado, en la educación secundaria un importante elemento motivador para evitar el abandono temprano de la educación[42] y, por otro lado, en la formación universitaria un camino de fuerte reducción en la demanda del contacto con la empresa, pues una parte importante de la formación a aportar ya está asumida por la formación previa.

Este camino aplicado ha de contemplar la interacción clara y definida con la empresa, con el espacio de trabajo, pero no ha de concebirse como camino que forme únicamente en las habilidades propias de cada nivel profesional, es imprescindible que ponga en el mismo nivel el objetivo de conseguir personas cultas, con valores, capaces de pensar, es decir no supeditando el aprender a hacer, al aprender a ser.

Un apunte que podría ayudar en el planteamiento del camino aplicado, ya ha sido apuntado en algunos foros y consiste en evitar el nombre de Formación Profesional para el conjunto de estudios que formen el camino, pues la formación de profesionales se debe contemplar (y así se hace) tanto en el nivel universitario como en el no universitario, pues en la sociedad todos, cada uno en su nivel y responsabilidad, somos profesionales.

Por último, como se apunta en el Anexo I, se quiere hacer una llamada a la responsabilidad de la universidad ya que siendo ésta el espacio del máximo nivel en el conocimiento y en la cualificación profesional, su mirada hacia el subsistema Formación Profesional no solo como cantera de alumnos, sino como espacio de colaboración[43] compartiendo objetivos de formación profesional y recursos materiales y humanos, conformando junto a las empresas un campus profesional como se propone en [Arenas 2010]. Esta colaboración podrá ser de gran ayuda en el reconocimiento social del subsistema Formación Profesional y en consecuencia elevar la población con estas capacitaciones, de la que tan bajo número tenemos.

 

Anexo I. Notas sobre los sistemas educativos alemán y español.

Sin pretender realizar un análisis de profundo del sistema educativo alemán, que en numerosas ocasiones se mira como deseable en cuanto a los esquemas de formación profesional, el gráfico 22 nos muestra como al finalizar la secundaria 1ª etapa (16 años) abren tres caminos paralelos que finalizan en la Universidad o en Escuelas Universitarias, con múltiples pasarelas entre ellos.

Básicamente se establecen dos caminos, uno de carácter más científico (a través del Gymnasium) y otro de carácter aplicado (Escuela profesional). Se configura un tercer camino, también de carácter aplicado (Sistema dual). Dos detalles relevantes:

  • La Escuela Profesional no es una puerta de salida, es un camino coherente y aplicado paralelo al camino académico, es decir hay dos caminos que conducen a las cualificaciones profesionales de alto nivel.
  • El Sistema Dual, que no es el principal camino de Formación Profesional, aun siendo concebido para personas de rendimiento inferior, también es camino que permite llegar a las cualificaciones de alto nivel.
Gráfico 22. Esquema del sistema educativo alemán. Los sistemas educativos europeos. ¿Crisis o transformación? [Schulte2005].

Gráfico 22. Esquema del sistema educativo alemán. Los sistemas educativos europeos. ¿Crisis o transformación? [Schulte2005].

El gráfico 23, muestra la distribución temporal de estos estudios, tanto en España como en Alemania. En él se aprecia que, en España, dentro de la formación terciaria, únicamente los estudios universitarios (con la excepción de las enseñanzas artísticas superiores) pueden tener duración superior a los dos años, y estos están configurados como continuación del Bachillerato, aunque puedan existir pasarelas. Sin embargo, en el sistema alemán, quienes transitan por el camino de la formación profesional (Realschule) tienen continuidad en estudios terciarios de hasta cinco años a través de la Fachhochschule, independientemente de las pasarelas que existan hacia la universidad. Esto se traduce en que la Formación Profesional se configura como un camino completo y escalonado de carácter aplicado que finaliza en el mismo nivel de cualificación profesional de quienes circulan por el camino científico.

Grafico 231

Grafico 232

 

Grafico 233

Gráfico 23. Estructura de los sistemas educativos español y alemán. La Estructura de los sistemas educativos europeos 2018/19. [Estructura2019]

La diferencia fundamental desde nuestro enfoque es que, en el sistema educativo español, la universidad tiene la exclusiva legal[44] y la plena aceptación social para tutelar la educación superior, mientras que en el sistema alemán hay entidades fuera de la universidad, reconocidas y aceptadas para tutelar una parte de la educación superior.

Este hecho, conduce a que en España sea dominante el sentimiento de la pérdida de valor de todo lo que se hace fuera de la universidad, no sólo en el ámbito científico, sino también en el profesional. Esta característica de nuestro sistema educativo y de nuestra sociedad, que puede no ser negativa, introduce un plus de responsabilidad a nuestra universidad, pues siendo el faro que alumbra a la sociedad[45], generará una mayor circulación de la población por aquel camino al que dirija su luz. Es por ello por lo que quizá una mayor conexión de la universidad con la Formación Profesional pueda ayudar a resolver parte de las anomalías que desde el punto de vista de la distribución de los niveles educativos y de las cualificaciones profesionales presenta la sociedad española.

 

 

Referencias.

 


 

[1] Entendida como saber hacer con una cualificación profesional que permita vivir dignamente realizando un trabajo digno y dignamente remunerado (trabajo decente, según la OIT).

[2] INE, MEYFP, MCYT, OCDE y otras fuentes de probada solvencia.

[3] Excluidas las ocupaciones militares.

[4] FPGS: Formación Profesional de Grado Superior. FPGM: Formación Profesional de Grado Medio. FPB. Formación Profesional Básica.

[5] CINE: Clasificación Internacional Normalizada de la Educación [CNED14]:

0 2, Primera etapa de educación secundaria, ESO o menos; 3- 4, Bachillerato, FPGM y FPB y similares; 5-8, CFGS, Grado universitario, Máster y Doctorado.

[6] En este sentido puede tener actualidad la propuesta de campus profesional propuesto en [Arenas 2010].

[7] Las tablas y gráfico que hace público el INE como resultado de la EPA no reflejan toda la información que se obtiene del cuestionario, pero es posible acceder a esta a través de los datos que bajo el epígrafe microdatos se ofrecen de forma codificada. Ahora bien, al usar estos datos directamente se prescinde de la “cocina” que hace el INE, y por tanto pueden presentar algunas diferencias con los que explícitamente publica el INE o pudiera presentar si se trataran bajo sus criterios.

Quiero agradecer a mi hijo Antonio Arenas Pinilla, Ing. Industrial del ICAI, la ayuda prestada para la descodificación y segregación de los microdatos, que ha permitido los análisis detallados ofrecidos a continuación.

[8] En los datos de la EPA manejados en este estudio/informe ha no sido posible desagregar las cifras específicas del colectivo cuyo nivel de formación alcanzado sea FPGS, ya que este grupo, CINE 5, junto con los niveles universitarios CINE 6 a 8, se analiza integrado en el grupo educación superior (CINE 5-8). Este grupo suele ser segregado cuando se manejan estadísticas del ámbito educativo.

[9] [Inserción 09-10].

[10] Es de lamentar la elaboración del informe” INSERCIÓN LABORAL DE LOS EGRESADOS UNIVERSITARIOS. Curso 2013-14 (análisis hasta 2018)” no haya dado lugar a una encuesta del INE similar a la de 2014, por lo que no hemos encontrado información sobre estudios cursados una vez egresados.

[11] La información facilitada por la EPA microdatos, no permite segregar entre los niveles CINE 33-38

[12] Situación anómala respecto de la estructura laboral de cualquier país.

[13] El INE considera población activa “El conjunto de personas de unas edades determinadas que, en un período de referencia dado, suministran mano de obra para la producción de bienes y servicios económicos o que están disponibles y hacen gestiones para incorporarse a dicha producción.”, y personas activas: “Todas las personas de 16 o más años que durante la semana de referencia satisfacen las condiciones necesarias para su inclusión entre las personas ocupadas o paradas, según se define más adelante.”

[14][EPA2019T3]

[15] En adelante se utilizarán como acrónimos similares CINE (Clasificación Internacional Normalizada de la Educación, UNESCO, o CNED (clasificación Normalizada de la Educación, INE.) [CNED14]

[16] Introducción a la CNO-11. [CNO11]. Cuadro 1.

Correspondencia entre Grandes Grupos Ocupacionales (GGO) y Niveles de Competencias (NC):

GGO 1, Directores y gerentes → NC 3, 4

GGO 2, Profesionales científicos e intelectuales → NC 4

GGO 3, Técnicos y profesionales de nivel medio → NC 3

GGO 4, 5, 6, 7 y 8 (respectivamente, Personal de apoyo administrativo, Trabajadores de los servicios y vendedores de comercios y mercados, Agricultores y trabajadores cualificados agropecuarios, forestales y pesqueros, Oficiales, operarios y artesanos de artes mecánicas y de otros oficios y Operadores de instalaciones y máquinas y ensambladores) → NC 2

GGO 9, Ocupaciones elementales → NC 1

GGO 0, Ocupaciones militares → NC 1, 2, 4

[17][CNO11] Apartado 1.2.2.1.

Correspondencia entre Niveles de Competencias (NC) y Niveles de Formación CNED (NFA):

NC 1 → NFA 0 – 1, hasta Primaria; NC 2 → NFA 2 a 4, ESO a Bachillerato, FPGM y FPB; NC 3 y 4 → NFA 5 a 8, FPGS y Universidad.

[18] El reparto de las personas activas en este grupo es 54,2% con ESO, 26,8% con Bachillerato, y únicamente 19,0% quienes tienen la cualificación profesional de FPGM.

[19] Así, la tabla 4147 nos informa de la distribución de las personas ocupadas según la Clasificación Nacional de Ocupaciones (CNO) y la tabla 6384 de la misma EPA nos facilita la distribución de los ocupados según el Nivel de Formación Alcanzado por estas personas (NFA), según la Clasificación Normalizada de la Educación (CINE o CNED). Por otro lado, la misma CNO relaciona las 10 ocupaciones en que engloba todas las posibles, con los niveles de formación CNED, agrupando los grandes grupos Ocupacionales (GGO) en 4 Niveles de Competencias (NC), que a su vez se corresponden con los niveles de Formación CNED.

[20] Ver [Arenas 2019]

[21] Se ha analizado la EPA correspondiente al primer trimestre de cada año.

[22] [Inserción 13-14].

[23] Como ya se ha comentado y aplicado en gráfico anteriores, la CNO-09 considera que el grupo de ocupaciones del GGO 1 está asociado a los niveles CINE 5 a 8.

[24] Una información similar pero menos detallada y para año 2018 es ofrecida por [DatosyCifras19-20], página 32.

[25] Según criterios expuestos en los pies de página 6 y 7.

[26] La clasificación nacional de actividades empresariales vigente (CNAE 09) establece cinco sectores económicos: Agricultura, Industria, Construcción, Comercio y Resto de Servicios. Y asigna al sector industria las secciones B, C, D y E, con un total de 261 clases, siendo así, que en la EPA se corresponde con las ramas de actividad: Industrias extractivas (B, códigos 05 al 09), Industria manufacturera (C, códigos 10 al 33), Suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (D, código 35) y Suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación (E, códigos 36 al 39).

[27] [Inserción 13-14]

[28] La clasificación por ramas que se utiliza en el citado informe y en ámbitos académicos no coincide con la utilizada en la EPA, así de la rama Ingenierías y Arquitectura contempladas en este informe, las actividades consideradas en el gráfico 16 se han considerado como más próximas al sector industrial de la EPA.

[29] [EPA2019T3µ].

[30] Según criterios expuestos en los pies de página 6 y 7.

[31]https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20190307/46893035712/industria-40-empleo-formacion-profesional-profesionales-mano-de-obra-espana.html

[32]https://www.technologyreview.es/s/10749/cada-vez-hay-mas-puestos-de-trabajo-sin-cubrir-en-la-industria-40

[33]https://www2.deloitte.com/us/en/pages/manufacturing/articles/future-of-manufacturing-skills-gap-study.html

[34] “Una FP contemporánea del futuro”. El País, 29 de agosto de 2019.

[35] Organizado por Ametic (Patronal de la industria digital) y Banco Santander. 3 de septiembre de 2019.Santander.

[36] MECD. http://www.educacionyfp.gob.es/prensa/actualidad/2019/09/20190903-santander.html

[37] Monografía “La inserción laboral de los graduados universitarios en España”. Informe CYD 2018. [CYD2018].

[38]  Ver: ¿Filosofía sólo para Bachillerato? ¿Los profesionales de FP no han de saber pensar ni saber ser críticos? [Arenas2018-2].

[39] Podemos considerar trasnochados los conceptos de obreros, empleados, cuadros, etc., siendo cada vez más generalizado el uso y sentimiento de trabajador, abarcando a la mayoría de las ocupaciones.

[40] La capacidad de trabajo se debe considerar un valor fundamental más. Ver “Formación Profesional. El camino razonable hacia una sociedad de profesionales”.  Capítulo 3. [Arenas 2017].

[41] Es decir, combinando el tiempo en el aula con tiempo en la empresa. En estos momentos está surgiendo un fuerte movimiento por potenciar la Formación Profesional Dual e incluso la Formación Universitaria Dual, estilos formativos que importados de Alemania deben ser objeto de reflexión antes de su desarrollo pleno en España. [Gutiérrez TFM] y [Dueñas 2011].

[42] Según el INE: “Porcentaje de personas de 18 a 24 años que no ha completado la educación secundaria de segunda etapa y no sigue ningún tipo de estudio-formación en las cuatro semanas anteriores a la de la entrevista. Su máximo nivel de educación es el nivel (0-2) de la CNED-2014 y no recibe ninguna educación ni formación (formal y no formal)”. Uno de los objetivos prioritarios de la Estrategia Europa 2020 es que el valor de este indicador no supere el 10% en el año 2020 (Para España el 15%), [INE 2019]. En el año 2018, según Eurostat, España con el 17,9% ocupaba el último lugar de la UE28, que alcanza un 10,6%.

[43] Este espacio de trabajo propuesto podría adoptar un formato de mesa, plataforma, observatorio, think tank u otro cualquiera, entre centros universitarios, centros de formación profesional y empresas, cuya coordinación debería hacerse por la administración educativa.

[44] Véase los artículos 1 y 2 de la LO 6/2001 de universidades y el preámbulo de la LO 4/2007 que modifica la anterior. Ello a pesar de que la LO 2/2006 de educación en su artículo 3.5 incluye a la FPGS y otras más, como integrantes de la educación superior.

Por otro lado, la estructura administrativa de los ministerios del Gobierno de España no contribuye a reducir barreras sociales y organizativas entre la universidad y la FPGS, aunque internacionalmente se consideren ambos niveles como educación superior (o terciaria). [Arenas 2018].

[45] Ver “Formación Profesional. El camino razonable hacia una sociedad de profesionales”. Capítulo 4.2. Reflexiones. [Arenas 2017]

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